Hay personas que dependen de lo que ganás
Hijos, pareja, padres. Si tu ingreso se detiene, la vida de ellos también. La pregunta no es si necesitás cobertura: es si la que tenés alcanza para cubrir lo que dejaría de entrar.
Servicios personalizados
La mayoría paga seguros que no recuerda haber contratado. Revisamos qué cobertura tiene sentido para tu situación real: vida, incapacidad o patrimonio. Sin letra chica sin explicar y sin pagar dos veces por lo mismo.
Quiero saber qué tengo hoy
Para quién es
Hay momentos donde revisar la cobertura deja de ser algo que se puede dejar para después. Si te encontrás en alguno, ya tenés la respuesta.
Hijos, pareja, padres. Si tu ingreso se detiene, la vida de ellos también. La pregunta no es si necesitás cobertura: es si la que tenés alcanza para cubrir lo que dejaría de entrar.
Si dejás de trabajar un mes, tres meses, un año: ¿cuánto tiempo aguantan los gastos fijos? Esa respuesta define con exactitud qué necesitás tener cubierto y en qué monto.
No tenés licencia paga, ni obra social automática, ni nadie que te cubra si te pasa algo. Tu ingreso existe porque podés trabajar. Un problema de salud sin cobertura no es solo un gasto médico: son meses sin ingresos.

El problema no es no tener seguros. El problema es no saber qué número real estás dejando descubierto hoy.
Y no es para asustarte: es para que sepas exactamente qué exposición tenés en este momento.
La diferencia
Lo que cambia no es si te pasa algo: eso no lo decide nadie. Lo que cambia es lo que le pasa a tu familia cuando te pasa. Tres hechos, cada uno contado dos veces: lo que enfrentan solos y lo que cambia cuando ya está resuelto.
Los gastos médicos salen del ahorro. Si no alcanza, salen de deudas. La recuperación se mezcla con la crisis económica.
El seguro cubre tu estructura de vida: el alquiler, el colegio de los chicos, la comida. La prepaga se ocupa de lo médico. Vos te enfocás únicamente en recuperarte.
Sin ingresos desde el primer mes. Los gastos fijos no esperan: el ahorro se consume en semanas y las deudas empiezan a acumularse.
Recibís un ingreso mensual que reemplaza lo que dejaste de ganar. Los gastos fijos siguen cubiertos sin tocar el ahorro.
Tu familia pierde el ingreso de golpe. Sin capital de reemplazo, las decisiones de los meses siguientes se toman bajo presión económica real.
Tu familia recibe un capital que les permite mantener la casa, la educación de los chicos y el nivel de vida que tenían.
El número que nadie calcula
La página entera dice que hay un número que casi nadie se sentó a sacar. Este es, y después la escalera muestra quién sostiene cada tramo. Cuatro campos y está.
Hoy quedaría descubierto
$9.000.000
Es lo que quedaría descubierto si dejaras de generar ingresos durante 12 meses. El ahorro solo aguanta 1,4 meses: después de eso, o entra otra plata, o entra deuda.
Quién sostiene cada tramo de esos meses
Tu plata propia llega hasta el mes 2. Desde ahí, lo que entre tiene que venir de otro lado.
Es lo primero que se usa, porque ya está. Con $850.000 de gastos fijos, $1.200.000 compran 1,4 meses y se terminan ahí.
No cargaste ninguna cobertura contratada. Todo lo que sigue al ahorro queda de tu lado.
Son 10,6 meses sin nada detrás, o $9.000.000. Ese tramo es la conversación de la reunión: qué tipo de cobertura tiene sentido en tu caso y en qué monto.
Se recalcula sola mientras escribís. No se guarda nada de lo que cargás, no viaja a ningún lado y no te pedimos el mail. El orden de la escalera es un supuesto y por eso se dice: primero el ahorro, que es la plata que ya tenés y se gasta sola, y después el capital de las pólizas.
En un minuto
Shir Ladino, planificadora financiera matriculada ante la CNV.
Lo que protege a tu familia de verdad es lo que contrataste vos, por tu cuenta. Si alguien depende de tus ingresos o tenés deudas activas, esta es la parte que conviene mirar con calma.
El proceso
Desde la primera conversación hasta que tenés la cobertura contratada, entendida y funcionando.
Hablamos de tu situación familiar, laboral y financiera para entender qué tenés hoy y qué falta.
Por Google MeetUn plan de protección para tu caso: qué seguros, qué coberturas y en qué montos, según lo que podés destinar.
A medidaTe acompañamos desde la solicitud hasta la firma, con cada cláusula explicada en lenguaje claro.
AcompañadaLo que necesitás proteger cambia cuando cambia tu vida. Revisamos una vez al año y te acompañamos si hay que reclamar.
AnualEl resultado
Dejás de tener seguros que no entendés y pasás a tener cobertura con criterio, con números claros y sin pagar de más.
Tenés lo que necesitás según tu situación real: vida, incapacidad y retiro. Ni más ni menos de lo que tiene sentido.
Sabés cuánto ingreso quedaría descubierto si no podés trabajar, y tenés una respuesta concreta para ese escenario.
Identificamos las coberturas que se superponen. De ahí en adelante pagás solo lo que realmente necesitás.
Sabés qué cubre cada póliza, qué no cubre y cómo usarla si la necesitás. Sin sorpresas cuando más importa.
El piso, en números
Todo empleador registrado paga por vos el Seguro Colectivo de Vida Obligatorio. Es el piso de ley y para muchas personas es toda la cobertura de vida que tienen. Estos son sus números de hoy.
Es lo que cobra tu familia por fallecimiento si tu empleador no contrató nada además del mínimo de ley. Compará ese número con lo que te dio la calculadora de arriba.
Decreto 1.567/74 y Res. SSN 39.766/2016. Monto vigente desde el 1 de marzo de 2026.El capital es 5,5 veces el Salario Mínimo Vital y Móvil y se actualiza cada marzo. No mira tu sueldo, ni cuánta gente depende de vos, ni las deudas que dejarías.
Res. SSN 39.766/2016, sobre el SMVM de la Res. 9/2025 del Consejo Nacional del Empleo.Es la prima mensual por trabajador que paga el empleador. Ese es el precio de la cobertura que la mayoría cree que la protege.
Prima de $0,205 por cada $1.000 de capital. Vigente desde marzo de 2026.Es el piso obligatorio, no necesariamente todo lo que tenés: hay empresas que contratan además una póliza colectiva más grande. Saber cuál de los dos casos es el tuyo es la primera pregunta de la reunión.
Lo que frena a la mayoría
Las cuatro razones más comunes para no tener cobertura, y por qué ninguna resiste un análisis.
"Soy joven y estoy sano. El seguro de vida es para cuando sea más grande."
Cuanto más joven y más sano estás, más barato y más fácil es contratar. Si esperás, el costo sube o aparece una condición médica que complica el acceso. El mejor momento fue antes; el segundo mejor momento es hoy.
"Ya tengo el seguro del trabajo. Con eso alcanza."
El piso de ley son los $2.071.300 de la sección de arriba, y existe mientras estés en ese trabajo. Si te vas, te echan o la empresa cierra, la cobertura se va con él. Lo que protege a tu familia de verdad es lo que contrataste vos, de forma independiente.
"Los seguros son muy caros. No entran en mi presupuesto."
Una cobertura de vida básica cuesta menos que varias suscripciones que ya pagás sin pensarlo. Lo costoso no es el seguro: es enfrentar un siniestro grave sin tenerlo. Hay opciones para distintos presupuestos y parte del trabajo es encontrar la que entra en el tuyo.
"Siempre encuentran una excusa para no pagar cuando reclamás."
Los rechazos casi siempre pasan por no haber declarado información correctamente o por no entender qué cubría la póliza. Cuando contratás sabiendo exactamente qué tenés y cumplís con tus obligaciones, el reclamo funciona. Por eso importa tanto entender lo que firmás.
Con qué trabajamos

Antes de proponerte nada, pasamos tu situación por la misma lista de control que ves acá: qué cubre cada póliza que ya tenés, qué se superpone y qué quedó afuera.
Es la parte aburrida del trabajo y es la que hace que después no haya sorpresas. Lo recorremos juntos en tu diagnóstico.
Diagnóstico de protección
La pregunta es qué pasa con tu familia si te pasa. Del diagnóstico salís con un panorama claro de tu situación real.
Quiero el panorama completoUno a uno y por Google Meet. El horario lo elegís vos.
Antes de empezar
Son situaciones con las que llega la gente al diagnóstico, contadas sin nombres. Si te reconocés en alguna, ya sabés por dónde empezar.
Los contrataste con el banco, con la tarjeta o con un vendedor, y nunca leíste la póliza. No sabés si pagás de más o si falta justo el que importa.
Lo que miramos primeroSos independiente o tu familia depende de tu ingreso. Un accidente o una enfermedad larga te dejaría sin entrada de plata, y no hay nada previsto para eso.
Lo que miramos primeroLo pensaste alguna vez, pero lo dejaste para más adelante porque el tema incomoda y no sabés cuánto cuesta.
Lo que miramos primeroDudas
Lo que más nos preguntan antes de agendar.
Empezamos por un diagnóstico de tu situación. Si después decidimos trabajar juntos, el costo se define según la complejidad de tu situación. En muchos casos el servicio no tiene costo adicional porque se financia con la comisión de la aseguradora, sin que eso afecte el precio que pagás por tu póliza.
Hay criterios concretos: solvencia financiera, años en el mercado, calificación de riesgo y reputación en el pago de siniestros. Trabajamos con aseguradoras reguladas y con solidez probada, y te explicamos esos criterios para que puedas evaluarlas por tu cuenta.
Sí. La mayoría de los seguros tiene un período de arrepentimiento de 10 a 15 días donde podés cancelar sin penalidades. Después de ese período también se puede, aunque algunas pólizas tienen cláusulas específicas. Todo eso se explica antes de firmar.
Depende de la condición y de la aseguradora. Algunas excluyen esa condición pero cubren todo lo demás; otras cobran una prima más alta. Lo importante es declararla con honestidad: ocultar información puede invalidar la póliza justo en el momento en que más la necesitás.
Hay un período de carencia que varía según el tipo de cobertura. Los accidentes suelen ser inmediatos; las enfermedades pueden tener entre 30 y 90 días de espera; las condiciones preexistentes, hasta 12 meses. Los tiempos exactos de cada cobertura se explican antes de contratar.
Sí. Te guiamos en todo el proceso: qué documentación hace falta, cómo presentarla y el seguimiento con la aseguradora. No tenés que lidiar solo con la burocracia en un momento difícil.
¿Tenés otra pregunta? La vemos juntos en el diagnóstico.
Por dónde empezar
El primer paso es entender qué tenés hoy y qué falta.
Empiezo por lo que ya tengoUno a uno y por Google Meet. El horario lo elegís vos.
El primer paso
Una sesión de trabajo sobre tu caso, por Google Meet.
Si después del diagnóstico no tiene sentido avanzar, te lo decimos directo. Lo que sigue lo decidís vos.
Diagnóstico financiero 1:1
Una sesión uno a uno con tus números sobre la mesa. Salís sabiendo por dónde empezar y qué dejar para después.
100% online, desde Argentina o desde afuera
Antes de agendar
Está bien. Quedate cerca por mail: una vez por semana mandamos algo concreto para hacer con tu plata, y cuando sientas que sí es el momento ya sabés dónde estamos.
Un mail por semana. Te das de baja con un clic.
Listo. Fijate en tu bandeja de entrada, y en spam por las dudas.
¿Todavía no es momento de una reunión? Un mail por semana, sin vueltas
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