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Cómo negociar tus deudas con el banco, con guion incluido

Shir Ladino Shir Ladino · Idónea en el mercado de capitales · CNV Mat. N° 2826 · SSN Mat. N° 94428 · 9 min de lectura ·

Tres llaves antiguas alineadas: las tres cosas que hay que llevar a la negociación

Romina tardó cuatro meses en juntar coraje para llamar al banco. La llamada duró once minutos y le bajaron la cuota un tercio.

Lo que la frenaba no era la deuda. Era la escena que se imaginaba: que la retaran, que le dijeran que no. Cuando llamó se encontró con lo de siempre: una persona en un centro de atención, con un guion adelante y productos para ofrecer.

Negociar una deuda con el banco no es pedir un favor. Es una conversación comercial donde vos tenés algo que a ellos les interesa mucho: voluntad de pago. A un banco le conviene bastante más cobrarte distinto que no cobrarte.

En este artículo: qué se puede pedir, por qué hay una ventana de noventa días que conviene no dejar pasar, qué preparar antes de marcar y el guion completo de la llamada para copiar o descargar.

Pasados los 90 días de impago, la mayoría de las entidades considera la deuda incobrable y vende la cartera a estudios de cobranza. Ahí perdés la posibilidad de negociar directo con el banco. Los plazos cambian según la entidad: preguntalos en la tuya.

Acuarela de un cliente y una representante del banco que revisan juntos un documento, sentados a lados iguales del escritorio

Los cuatro datos de la mesa de negociación

Sabés algunos, el banco sabe todos. Que los sepas vos también cambia bastante la conversación.

90

días de impago es la ventana. Después la cartera suele venderse a estudios de cobranza externos.

Los plazos cambian según la entidad

30%

de tus ingresos netos es el techo razonable para la cuota que negocies. Arriba de eso, no se sostiene.

Un criterio de referencia, no una norma

2

años, como máximo, puede seguir en un informe privado una deuda cancelada con quita. Igual pesa: por eso es la última opción, no la primera. Calculá tu fecha.

Ley 25.326, art. 26

Muy alto

puede ser el costo financiero de un préstamo personal. Bajarlo es lo primero que se pide.

El costo financiero total figura en tu contrato

Qué se puede pedir exactamente

No pidas "una ayuda". Pedí una de estas tres figuras, con nombre y apellido. Cambia por completo cómo te responden.

FiguraQué haceQué te cuestaCuándo pedirla
Refinanciación Baja la tasa: el dinero te cuesta menos Casi nada en tu historial Primera opción, siempre
Plan de pagos extendido Alarga el plazo: la cuota entra en tu mes Pagás más en total Si la cuota supera el 30% de tus ingresos
Quita Perdona parte del capital adeudado Figura hasta 2 años después de cancelarla Última opción, con atraso ya prolongado

Hay un cuarto pedido que casi nadie hace y es gratis: la proyección de saldos, el detalle de cuánto tendrías que pagar para cancelar en una fecha dada. Con ese papel, la conversación cambia de tono.

¿En qué momento de la línea estás?

Tu poder de negociación depende de dónde estés parada en esta línea de tiempo. Ubicate y leé qué te toca.

Antes
del atraso

Todavía estás al día pero sabés que no llegás

Es el mejor momento posible y casi nadie lo usa. Llamás antes de fallar, con la cuenta impecable, y pedís mejor tasa o plan extendido. Sos una clienta que anticipa, no una deudora que reacciona.

Pedí: refinanciación a tasa fija. Es cuando más chances tenés de conseguirla.

Días
1 a 30

Se te pasó un vencimiento

Empiezan los llamados del banco y corren punitorios. Todavía sos cliente y la conversación sigue siendo con ellos: la urgencia es real, pero tu poder de negociación está casi intacto.

Pedí: normalización con plan de pagos y quita de punitorios, que muchas veces se negocia sin drama.

Días
31 a 90

La ventana que no conviene dejar pasar

Los llamados se intensifican y empiezan a contactar a tus referencias, que es lo que convierte un problema privado en un problema familiar. Sigue siendo el banco, todavía. Esta es la ventana crítica.

Pedí: reestructuración completa con cuota que entre en tu presupuesto real. Llamá vos, esta semana.

Más de
90 días

La deuda ya no la maneja tu banco

La cartera se vendió a un estudio de cobranza: cambia el interlocutor, cambia el tono y aparece la presión sistemática. La buena noticia es que quien compró la deuda pagó una fracción y tiene margen para aceptar menos.

Pedí: propuesta formal por escrito y libre deuda al finalizar. Nunca pagues sin ese papel.

Acuarela de tres propuestas de pago apoyadas una al lado de la otra, cada una con una grilla distinta, y una mano que las compara con un lápiz

Lo que tenés que tener antes de marcar

Cuatro cosas sobre la mesa. Con esto ya no improvisás, negociás.

1. Tu presupuesto por escrito

Ingresos, gastos esenciales y el número exacto que podés pagar por mes. Presentarte con esto te convierte de deudora que pide en administradora que propone. Es lo que más mueve la aguja y es gratis.

2. El detalle de la deuda

Número de cuenta o legajo, saldo actual, cuánto es capital y cuánto punitorio, y desde qué fecha estás atrasada. Si no lo tenés, pedilo por escrito: no se negocia sobre números que no conocés.

3. Un número máximo y un piso

Definí antes de llamar la cuota máxima que podés sostener y tu piso innegociable. Sin esos dos números decididos de antemano, aceptás lo primero que suene razonable y después no lo podés pagar.

4. La regla del papel

Nada existe hasta que está por escrito. El acuerdo se pide por mail o por la app antes de pagar el primer peso, y al terminar se pide el libre deuda. Anotá siempre fecha, nombre de quien te atendió y número de gestión: en la segunda llamada te ahorra empezar de cero.

Las cuatro etapas de la negociación

Romina hizo estas cuatro en dos semanas. La llamada es solo la tercera.

Acuarela de dos manos que se pasan sobre el escritorio una carpeta cerrada con un sello redondo, junto a una lapicera y un calendario
1

Auditoría de la deuda

Pedís el detalle completo por escrito: capital, intereses, punitorios y gastos. El número final suele tener componentes discutibles, y no se pueden discutir si no los ves separados.

2

Tu propuesta antes que la de ellos

Con tu presupuesto en la mano definís qué vas a pedir y cuánto podés pagar. Quien propone primero fija el marco de la conversación. Si esperás su oferta, negociás sobre el número de ellos.

3

La llamada

Once minutos, tono tranquilo, tu guion adelante. No hace falta que te salga perfecto ni que suenes segura: alcanza con que digas lo que preparaste y no aceptes nada que no puedas sostener.

4

El papel y el cumplimiento

Acuerdo por escrito antes de pagar, y después cumplirlo a rajatabla. Un acuerdo incumplido cierra puertas para la próxima. Al terminar de pagar, el libre deuda se pide sí o sí y se guarda.

El guion de la llamada

Copialo, imprimilo o descargalo. Tené el papel adelante mientras hablás.

1. Apertura (fijás el tono)

"Hola, buen día. Te llamo por mi cuenta, legajo número [TU NÚMERO]. Tengo una deuda con ustedes y quiero regularizarla. Vengo con una propuesta concreta, ¿me podés ayudar o me pasás con el área que corresponde?"

2. Diagnóstico honesto (sin dramatizar, sin minimizar)

"Mi situación cambió: hoy mis ingresos son de [MONTO] y mis gastos esenciales de [MONTO]. Hice el número y puedo pagar [MONTO] por mes de forma sostenida. Quiero pagar, no quiero dejar de pagar. Necesito que la cuota entre en ese número."

3. El pedido, en orden

"Concretamente te pido tres cosas, en este orden. Primera: refinanciar el saldo a tasa fija, con la tasa más baja que tengan disponible para mi caso. Segunda: si con eso la cuota no baja lo suficiente, extender el plazo hasta que la cuota quede en [MONTO]. Tercera: la condonación de los intereses punitorios acumulados."

4. Si te dicen que no

"Entiendo que no dependa de vos. ¿Me podés pasar el pedido a la instancia que sí puede autorizarlo, o me decís con quién tengo que hablar? Y antes de cortar, ¿me pasás una proyección de saldos para saber cuánto tendría que pagar para cancelar en [FECHA]?"

5. Si la oferta no te sirve

"Esa cuota no la puedo sostener y prefiero decírtelo ahora antes que incumplir en tres meses. Con [MONTO] sí puedo comprometerme y cumplir. ¿Qué opción tenemos en ese rango?"

6. Cierre (esto no se saltea nunca)

"Perfecto. ¿Me lo mandás por escrito al mail o por la app antes de que haga el primer pago? Anoto tu nombre y el número de gestión, por favor. Y cuando termine de pagar, quiero el certificado de libre deuda."

7. Si quien llama es un estudio de cobranza

"Necesito que me manden por escrito quién es el titular actual de la deuda, el detalle del saldo y la propuesta formal. Cuando lo tenga lo analizo y respondo. No voy a acordar nada por teléfono ni voy a pagar sin documentación."

Tres reglas mientras hablás

No des explicaciones de más: alcanza con que tu situación cambió. No te comprometas a un monto que no calculaste antes. No aceptes un acuerdo verbal.

Llevate la planilla de negociación gratis

Una hoja por acreedor: qué pediste, qué te ofrecieron, con quién hablaste y cuándo volver a llamar. Evita que empieces de cero en cada llamada.

Los 3 errores al negociar

Los tres se pagan caro y los tres se evitan con quince minutos de preparación.

01

Esperar a que el banco llame

Quien llama primero propone, y quien propone fija el marco. Además, cada mes que pasa te acerca a la venta de la cartera, cuando perdés al interlocutor con más margen.

02

Aceptar una cuota que no podés pagar

Se dice que sí con alivio y a los tres meses se incumple. Un acuerdo roto te deja peor: perdés credibilidad para la próxima y sumás punitorios. Mejor un número más chico que sí puedas cumplir.

03

Pagar sin papeles

Acuerdo verbal, transferencia hecha y a los seis meses la deuda sigue apareciendo. Todo por escrito antes de pagar, y libre deuda al terminar. Si no te lo quieren dar por escrito, ahí tenés tu respuesta.

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Una llamada bien preparada vale meses de cuota.

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Shir · Agente Productor · CNV Mat. N° 2826

Finanzas simples para personas reales.

Aviso: el contenido de este artículo es educativo e informativo. Los plazos, montos y prácticas descriptos son orientativos y pueden variar según la entidad, el producto y tu jurisdicción. Este contenido no constituye asesoramiento legal, recomendación de inversión ni asesoramiento financiero personalizado. Para decisiones sobre tus deudas o ante situaciones de hostigamiento, consultá tu caso particular con un profesional. Shirley Johana Ladino Medina, Agente Productor N° 2826 de la Comisión Nacional de Valores, registrada bajo convenio con el agente de liquidación y compensación registrado que corresponda.

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Aviso. El contenido de esta página es educativo y de carácter general. No constituye una recomendación personalizada de inversión. Shir Ladino, idónea en el mercado de capitales y Agente Productor registrada ante la CNV, Mat. N° 2826, y Productora Asesora de Seguros matriculada ante la SSN, Mat. N° 94428 (Argentina).

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